martes, 9 de diciembre de 2008

Llega la Navidad...

Las tiendas, los anuncios, las luces decorativas, los palés de turrones en el super, la carrera por conseguir el juguete de moda, la lotería y las comidas de empresa. Llega de nuevo esa mágica época en la que parece que nos esforcemos en vaciar la cuenta corriente a toda costa.

Que noo, que no voy a despotricar sobre la banalidad, el consumismo y los fríos corazones de esas multinacionales que transforman cualquier fecha señalada del calendario (o prefabrican una excusa para el gasto en forma de fecha) en oro (para ellas, claro).

No, simplemente, qué coño! si a veces un capricho, un gasto o un regalo nos hace más felices (o al menos nos hace creer más felices) pues venga, sumerjámonos en la corriente y dejémonos llevar un rato, relajemos la mente y sonriamos falsamente cuando esa persona que no nos saluda durante todo el año nos desea una "Feliz Navidad" (y alegrémonos sinceramente cuando lo hace esa persona especial...).

No sé si han empezado oficialmente las Navidades (de eso se encarga El Corte Inglés), pero para mi han empezado con la comida de Navidad del trabajo: hoy hemos ido a comer al Agua, un restaurante en el Port Olímpic de esos de platos bonitos con poca comida. Aunque tengo que decir que no ha estado nada mal: mi solomillo de buey al foie con salsa especial de no-sé-qué estaba realmente bueno, y aunque perteneció a un buey pequeñito, depués del pica pica de entrante mi hambre ha quedado saciada, y rematada con el postre. Ahí hemos disfrutado con los compañeros, qué demonios, con el buen rollo que hay en el despacho allí solo había amigos; ni gente de una empresa u otra, ni clientes, ni jefes. Desde Xavi, el más nuevo hasta Tomás, el más jefe: todos iguales. No se ha tratado de la típica comida empresarial de compromiso: hemos disfrutado de la compañía mútua con gente con quien de verdad apetece estar. Y si para eso hay que pasar por el aro y ser parte del rebaño, pues vale, aceptamos barco.

Una vez pagada la cuenta (la crisis queda a un lado cuando un proveedor puede pasar un gasto como "gastos de representación") algunos hemos seguido la sobremesa en un garito de la zona al estilo chill-out: descalzados y medio tumbados en las tarimas acolchadas hemos conversado un rato mientras nos metíamos pal cuerpo algún que otro "gasto de representación".

La foto, una mierda, y que conste, Dani, que la ha hecho Esther con su móvil superguay, no con el mío.

PD: todo el día a cuestas con el dichoso paraguas, y no solo no lo he tenido que abrir, sino que me lo he dejado en el restaurante... pfff

7 comentarios:

Oscar 7m76 dijo...

A mi tampoco me gusta la Navidad y la obligación de consumir, pero si sirve para ser todos un poco más felices, pues adelante!

Dani R. dijo...

Miralos, en el Agua, como os cuidais. Yo sólo he hestado en ese retaurante quando paga algun cliente.

Merikrismas!

stratosergio dijo...

Oscar: Adelante pues

Dani: clientes que invitan? En nuestro caso siempre invitamos el proveedor...

El jefe de cocina del Agua es hermano de un compi de trabajo.

Puji dijo...

Veus, els que som funcionaris tenim aquest inconvenient. L'empresa mai paga cap àgape, els proveïdors tampoc, i els clients, pfff...

Dani R. dijo...

Bueno, los 10.000.000 de clientes pagan constantemente nuestas comidas, pero tines razon queria decir "cuando poga algun proveedor".

Por cierto Indra no se ha estirado nuca...

Ratilla dijo...

Hace tiempo que ningún proveedor se estira ni al levantarse de la cama...

Oye... tu eres proveedor ¿no? pues a ver si te estiras y me invitas !!!
;-)
P.d: al final en el concierto del Clap no te saludé y eso que sí que estuveee!!!

stratosergio dijo...

Ratilla, iba a decirte que, como proveedor, te invitaba a tomar algo en el próximo concierto que vinieras, pero no sé no sé, si dices que estuviste en el Clap y no me saludaste...